Un conglomerado de inversores han adquirido Electronic Arts en una compra histórica para la industria de los videojuegos.
Nadie se esperaba noticias de este calibre un lunes cualquiera. Electronic Arts acaba de cerrar un acuerdo de venta que va a cambiar el panorama de los videojuegos para siempre: 55.000 millones de dólares en efectivo para llevarse la compañía entera. Los compradores forman un trío que suena a película de Hollywood: el fondo soberano saudí, los financieros de Silicon Valley y Jared Kushner, el yerno de Trump.
Pero vayamos por partes. Desde hace tiempo se rumoraba que EA buscaba salidas después de perder la licencia de FIFA y ver cómo sus acciones no terminaban de despegar. Los especuladores llevaban años hablando de una posible venta desde 2022, pero pocos imaginaban que el desenlace sería tan espectacular.
Los nuevos dueños no son cualquiera
El Fondo de Inversión Pública (PIF) de Arabia Saudí ya tenía casi el 10% de EA en sus manos. Mohammed bin Salman, el príncipe heredero que está transformando el reino a golpe de petrodólares, lleva tiempo metiendo dinero en todo lo que huela a entretenimiento y tecnología. Los videojuegos son parte fundamental de su plan para que Arabia Saudí no dependa tanto del crudo.
Silver Lake es el típico fondo de capital riesgo californiano que ha hecho fortuna invirtiendo en las tecnológicas correctas en el momento correcto. Estos tipos conocen el negocio y saben hacer crecer empresas. Su presencia en el acuerdo le da solidez financiera a una operación que, por números, ya es histórica.
Y luego está Jared Kushner con Affinity Partners. Su participación es la más pequeña del trío, pero su nombre genera titulares. Después de su paso por la Casa Blanca como asesor de Trump, montó su propio fondo y ahora se encuentra metido en una de las compras más sonadas del año.
Unos números de vértigo
La operación es descomunal: 210 dólares por acción cuando hace una semana cotizaba a 168. Eso es un 25% más de lo que valía antes de que se filtraran las conversaciones. Para los accionistas, es como sacarse la lotería un lunes cualquiera.
La financiación tampoco es cosa de broma. Los tres fondos ponen 36.000 millones de su bolsillo y JPMorgan Chase se encarga de los otros 20.000 millones en deuda. Es la compra apalancada más grande de la historia, superando incluso a la energética TXU que se vendió por 32.000 millones en 2007.
Qué va a pasar ahora con Electronic Arts
Andrew Wilson seguirá como CEO, al menos sobre el papel. La empresa mantendrá sus oficinas en California, pero ya no cotizará en bolsa una vez que se cierre el trato el próximo año. Wilson ha salido con el mensaje de siempre: «vamos a crear experiencias transformadoras» y «estoy más motivado que nunca». Marketing puro, pero es lo que toca decir en estos momentos.
Lo interesante viene después. Con estos nuevos dueños, EA tiene músculo financiero de sobra para apostar fuerte por nuevas tecnologías, expandirse a mercados que antes no podía tocar y competir de tú a tú con Microsoft y Sony. Los saudíes no han puesto 55.000 millones para seguir haciendo lo mismo de siempre.
Las voces críticas no se han hecho esperar
La participación saudí ha levantado ampollas, como era de esperar. Arabia Saudí está intentando lavar su imagen internacional a base de checkbook, y EA se convierte en la última compra de una lista que incluye desde el fútbol hasta el golf. Las ONG de derechos humanos ya han empezado a protestar, pero el dinero habla más alto que las críticas.
Jared Kushner también añade su propia polémica. Su fondo recibió 2.000 millones de los saudíes después de dejar la Casa Blanca, y ahora aparece como socio en esta megacompra. Las conexiones políticas y los negocios se mezclan de una forma que no gusta a todo el mundo.
Para Electronic Arts, esta venta llega en el momento perfecto. La compañía necesitaba un impulso después de años de crecimiento mediocre y la pérdida de la gallina de los huevos de oro que era FIFA. Ahora tendrá el respaldo financiero que necesitaba, pero también nuevos jefes con ideas muy claras sobre hacia dónde debe ir la industria del entretenimiento digital.
El mundo de los videojuegos acaba de cambiar para siempre. Y todo empezó un lunes cualquiera con un comunicado de prensa que pocos vieron venir.