La Liga de Videojuegos Profesional (LVP), propiedad de Mediapro ha anunciado un ERE que afectará a la gran mayoría de su plantilla, provocando un gran terremoto en la escena española de los esports.
La Liga de Videojuegos Profesional (LVP), corazón de los esports en España desde 2011, ha confirmado el lanzamiento de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectará a cerca de 60 empleados (prácticamente nueve tercios de la plantilla total de trabajadores de la empresa), especialmente personal relacionados con las competiciones de League of Legends y VALORANT. La medida, que entrará en vigor en noviembre, se produce en un momento delicado para la organización, que atraviesa su situación económica más crítica en años.
Motivos y contexto del ajuste de LVP
LVP (en principio, según SheepEsports, quienes han dado la información en exclusiva) sigue adelante con sus grandes torneos como la Superliga de LoL o la Rising de VALORANT, pero los desafíos financieros persisten. Según datos de Sheep Esports, la dificultad para recuperar la inversión realizada por Mediapro ha sido clave en esta decisión. El ajuste pretende aligerar la estructura y asegurar la continuidad de las competiciones en España.
El ERE contempla distintas modalidades: podría tratarse de una suspensión temporal de contratos, reducción de jornada o incluso una extinción colectiva, en función de los resultados financieros que LVP obtenga a lo largo de 2026.
Impacto directo en el equipo y los comentaristas
Uno de los afectados es Champi, comentarista de League of Legends que llevaba seis años con la LVP. En sus redes expresó su sorpresa y dolor: «Me pilló fuera de casa […] estoy devastado. Después de trabajar tanto estos seis años, es duro que se termine así.»
La comunidad de comentaristas de LVP ha incluido nombres tan relevantes como Ibai, Ander, Kuentin, Mellado, Wolk, Skain, Sergio Ferra, Noa y Teshrak, lo que refleja la relevancia humana y profesional que esta decisión toca de cerca.
Lo que está en juego para el futuro de la LVP
Aunque el ERE supone una reducción notable en plantilla, la LVP afirma que su objetivo sigue siendo mantener la celebración de sus ligas, aunque con menos recursos internos. Se especula que más producción podría externalizarse, recurriendo a co-streams o colaboraciones externas para mantener la transmisión de los eventos sin depender tanto de personal propio.
¿Por qué ocurre ahora?
El ajuste coincide con un contexto económico complejo. Con la inversión inicial de la gigante Mediapro sin retorno claro sobre la mesa, LVP busca alinear sus costes operativos con los ingresos reales del negocio, muy presionados por la evolución del sector. Este ERE parece una medida de ajuste estructural para evitar una caída mayor y asegurarse de que las competiciones (Motor de visibilidad y negocio) puedan seguir adelante.
LVP enfrenta seguramente su momento más difícil desde su fundación. El anuncio de un ERE para finales de 2025, afectando alrededor de 60 trabajadores muchos de ellos comentaristas icónicos, marca un punto de inflexión. La organización busca responder a exigencias económicas sin sacrificar sus ligas clave, aunque el costo humano es alto.
El cambio estratégico, aunque comprensible desde lo financiero, deja a muchos preguntándose cuál será la nueva forma de construir contenido en una LVP más reducida pero, esperan, más resiliente.
Está siendo un momento complicado para la escena española de esports. Especialmente en una semana donde también el Valorant nacional ha afrontado un palo duro con la repentina expulsión de KOI de la VCT. Ahora mismo, la incertidumbre es máxima y los esports en España están a punto de sumirse en su mayor crisis desde, quizá, 2018.