El jefe de Esports de Valorant de Riot Games ha salido a redes sociales a responder a las críticas a la sede elegida para la fase de grupos de Champions 2025.
La imagen no era la esperada. Mientras los mejores equipos del mundo se batían en duelo en Les Arènes de l’Agora, los aficionados de VALORANT no podían evitar comparar: ¿dónde estaba la espectacularidad visual de ediciones anteriores? Las redes ardían con críticas hacia el venue elegido para las fases de grupos de Champions Paris 2025, y las palabras «low budget» y «decepcionante» se repetían una y otra vez.
Hasta que Leo Faria, el jefe global de Esports de VALORANT, decidió dar la cara y explicar una decisión que, lejos de estar descuidada, se meditó hasta el último detalle.
La difícil elección entre espectáculo y cercanía
Leo Faria no tardó en salir al paso de las críticas. A través de X, el ejecutivo brasileño compartió una reflexión que muchos no esperaban: la decisión había sido un intercambio consciente entre la producción perfecta y la accesibilidad para los fans. «Ir a un estudio nos da un entorno más controlado para escenografía, luces, LED, etc., resultando en un show más pulido en general. Pero el intercambio es el tamaño», explicó Faria, recordando que el año anterior, en Seul, los grupos y playoffs se jugaron en un estudio que, aunque visualmente impresionante, solo cabía 250 personas.
La elección de Les Arènes no fue casualidad ni presupuesto ajustado, fue una apuesta por la comunidad. El venue parisino puede acoger hasta 3.000 espectadores, convirtiendo Champions 2025 en el torneo con mayor capacidad de audiencia en las fases iniciales de su historia. Para Faria, el feedback recibido tras la edición de Seul había sido claro: los aficionados querían estar más cerca de la acción, sentir la emoción de los playoffs desde las primeras rondas, no ser meros espectadores desde casa.
El reto logístico de llenar 15 días de competición
«Siempre será difícil llenar cualquier venue en cualquier lugar del mundo durante 15 días», admitió Faria con una sinceridad que pocas veces se ve en declaraciones oficiales. El ejecutivo comparó la situación con la de los conciertos: los artistas visitan las ciudades una o dos noches y se marchan, pero Champions exige una presencia constante, una fidelidad del público que pocos eventos pueden mantener. La apuesta, sin embargo, no era llenar cada día, sino crear momentos especiales, especialmente en playoffs, donde la expectativa es de «ambiente explosivo».
El contraste con la industria también fue parte de su argumento. «La mayoría de esports organizan sus torneos en un entorno LAN pequeño sin fans, y se centran en un gran evento solo unos pocos días», recordó Faria. Champions, en cambio, mantiene la presencia del público durante todo el recorrido, algo que, según él, debe valorarse en perspectiva. Para el Top 4, claro está, el espectáculo se traslada al majestuoso Accor Arena, con capacidad para 20.000 personas.
Reconociendo los fallos y prometiendo mejoras
Leo Faria no solo defendió la elección del venue, también reconoció que algunos aspectos del show no habían estado a la altura. «Algunos aspectos del espectáculo no han cumplido nuestros estándares», admitió, señalando específicamente que las presentaciones de entrada carecían de energía y que ya estaban implementando cambios para solucionarlo. Era una confesión honesta: el problema no era la arena, sino la ejecución de algunos elementos creativos.
«Si la escala y el espectáculo importan para ti, asegúrate de sintonizar el fin de semana de finales en Accor», dijo, cerrando su explicación con una promesa.
El futuro como aprendizaje
La controversia en torno al venue de Champions Paris no fue solo ruido de redes, fue un recordatorio de que los esports están en constante evolución, buscando el equilibrio entre espectáculo televisivo y experiencia comunitaria. Leo Faria había puesto sobre la mesa una realidad incómoda: no se puede tener todo, y a veces hay que elegir entre la perfección visual y la inclusión del público.
Con el Accor Arena esperando para la gran final y 2,25 millones de dólares en juego, Champions 2025 se perfila como un torneo que recordaremos no solo por quién levante el trofeo, sino por cómo la industria aprendió a equilibrar las expectativas de una comunidad global con las limitaciones reales de producir eventos de esta magnitud. Al final, las críticas al venue pueden convertirse en el catalizador de mejores decisiones en el futuro y eso, de por sí, ya es una victoria