Los países árabes vuelven a ser protagonistas en el sector de los esports: Qiddiya ha anunciado la adquisición del conocido evento EVO, centrado en fighting games
En una jugada con peso y ambición, el megaproyecto saudí Qiddiya, financiado por el fondo soberano de Arabia Saudí, ha cerrado la adquisición completa de RTS, la empresa operadora de EVO, el torneo más emblemático de la comunidad de juegos de lucha (FGC). Aunque la historia no empezó ayer, este movimiento marca un punto de inflexión que podría redefinir el escenario competitivo en los próximos años.
Impacta pero no sorprende
La historia comenzó a finales de agosto, cuando Qiddiya aumentó su inversión en RTS, generando rumores sobre su intención real. Ahora, con el anuncio oficial del jefe de estrategia de Qiddiya, Muhannad Aldawood, publicado en LinkedIn, está claro: solo falta cerrar los detalles financieros, pero la adquisición ya es completa. Aldawood celebró el paso como “estratégico”, apuntando a nuevas oportunidades en el ecosistema gaming y defendiendo el compromiso con la evolución de EVO y la comunidad de juegos de lucha.
Hasta aquí, el movimiento parece corporativo. Pero cuando se trata de EVO, un torneo que nació en los años 90 desde la cultura del arcade y la calle, el simbolismo tiene un peso diferente. EVO siempre ha sido lugar de inclusión, diversidad y pasión pura. Qiddiya tomó el control operativo de uno de los pilares de esa tradición.
¿Y qué pasa con la propiedad del torneo?
Es importante aclararlo: Qiddiya no compró el torneo en sí, sino a RTS, su operadora. Mientras tanto, NODWIN Gaming, empresa de esports de la India, adquirió ese mismo mes la participación de Sony, convirtiéndose junto a Qiddiya en co-propietarios del torneo. Esto significa que EVO cambia de manos de manera significativa, aunque su formato y minoría de organización siga en pie.
Lo interesante es lo que se avecina. EVO tiene paradas anunciadas en Francia, en octubre, y en Singapur en 2027, además de su tradicional presencia en EE. UU. y Japón. Con Qiddiya en la ecuación, es probable que en el futuro próximo EVO aterrice también en Arabia Saudí, como reflejo del modelo global de inversión del país.
Una comunidad dividida: entre esperanza y escepticismo
La reacción en la FGC ha sido intensa. Muchos temen que EVO pierda su identidad o se convierta en escaparate de “sportswashing”: la estrategia de usar eventos deportivos para desviar atención de temas sensibles, como el historial en derechos humanos en Arabia Saudí.
Desde el lado opuesto, figuras como SonicFox decidieron que quedarse puede ser una forma de resistencia. “No seré borrado… seré más gay y más fuerte que nunca”, escribió en redes tras el anuncio. Otros como Thorin criticaron esta postura, argumentando que apoyar con su presencia podría ser equivalente a validar la operación, alimentando controversia interna con frases que no rehúyen el debate moral.
Más allá de posturas personales, el suceso ha levantado un llamado dentro de la comunidad a reforzar circuitos locales y torneos más pequeños que respeten valores como diversidad, arraigo cultural y autonomía.
Un gigante que mira más allá del torneo
Qiddiya no está en EVO por capricho. Es parte de Vision 2030, el plan de diversificación económica de Arabia Saudí. Qiddiya City, el megaproyecto detrás, aspira a convertirse en capital del entretenimiento, deporte y cultura, con parques temáticos, circuito de fórmula uno y, sí, una estructura de eventos competitivos eSports de alcance global.
En esports, Saudí ya ha dado pasos gigantes: compró ESL FACEIT, apoya el Esports World Cup, y tiene alianzas con las grandes marcas y torneos de móviles. Este movimiento sobre RTS y EVO es la pieza que faltaba en su política expansionista.
Las dudas sobre el futuro del EVO
Quedan preguntas abiertas: ¿Puede EVO mantenerse fiel a sus raíces mientras se adapta al modelo Qiddiya? ¿Sobrevivirá su atmósfera o mutará hacia un espectáculo más corporativo? Lo cierto es que EVO sigue siendo el torneo de lucha más poderoso del planeta, y el reto ahora es equilibrar su legado con una nueva era de recursos y ambiciones globales.
Como cerró Aldawood en LinkedIn, se trata de “impulsar el crecimiento continuo de EVO”, pero también de “alcanzar nuevas alturas según las aspiraciones de la comunidad FGC”. El juego está en marcha, y el ring de EVO acaba de cambiar de ubicación. Solo queda ver si el combate será justo, vibrante y fiel a su historia.