Apeks ha anunciado que pausa sus operaciones en Valorant. Crónica de una muerte anunciada, teniendo en cuenta su rendimiento en VCT.
Del sueño de Ascension al adiós definitivo
La pesadilla de Apeks en VCT EMEA ha llegado a su final lógico. La organización noruega confirmó ayer que pausa todas sus operaciones en Valorant, poniendo punto final a un proyecto que prometía mucho y acabó siendo la primera gran decepción del sistema de Ascension. Después de ganar VCT Ascension EMEA 2024 con una actuación impoluta, el equipo no ganó ni un solo partido en toda la temporada 2025.
«Hemos decidido pausar nuestra operación en Valorant», dice el comunicado oficial, con esa elegancia corporativa que no oculta el fracaso rotundo. Pero la versión de Apeks es que Riot cambió las reglas a mitad de partido: cuando ascendieron, esperaban un slot de dos años en VCT EMEA, pero al final resultó ser solo uno. «En ese momento, nuestra inversión ya estaba hecha, dejándonos sin posibilidad de ajustar nuestros planes», se justifican.
Todo empezó mal desde el primer día
La tragedia de Apeks comenzó antes incluso de arrancar 2025. Kaajak, el duelista estrella que les llevó al ascenso, se fue a Fnatic. Soulcas, otra pieza clave, fichó por KOI. Perdieron a sus dos mejores jugadores sin haber jugado ni un partido en el tier 1, algo que debería haber encendido todas las alarmas.
En su lugar llegó florescent, la primera jugadora trans en competir en VCT, en lo que parecía una apuesta histórica. Durante algunas semanas fue, incluso, una de las mejores jugadoras de toda EMEA Stage 1, por lo menos, estadísticamente hablando. Pero a mitad de temporada se fue del equipo, alegando problemas personales por mudarse a Berlín y la distancia con su familia.
La plantilla nunca cuajó. Batujnax, el prospecto turco, no dio el nivel esperado. Los veteranos AvovA, MOLSI y hype tampoco pudieron aguantar el ritmo de la competición. Ni siquiera los fichajes de última hora de penny y OLIZERA sirvieron para cambiar la tendencia: cero victorias en toda la temporada.
El final era inevitable
La derrota 2-1 contra KOI el pasado agosto selló matemáticamente su descenso. Ganaron el primer mapa (Lotus 13-9), pero después se desplomaron: 4-13 en Ascenso y 8-13 en Haven. Con esa derrota quedaron oficialmente fuera de VCT 2026, convirtiéndose en el primer equipo en ser relegado del sistema de partnerships.
La ironía es brutal: KOI, el equipo que los mandó a Challengers, acabó siendo expulsado de la liga por problemas de gestión. Mientras tanto, Gentle Mates, que también descendió junto a Apeks, ha conseguido el slot que dejó vacío KOI. Los noruegos, en cambio, han decidido tirar la toalla completamente.
Una organización perdida entre juegos
Lo más triste de todo es que Apeks ya había pausado sus operaciones en Counter-Strike para centrarse en Valorant. Tenían un proyecto sólido en CS2, con presencia en dos majors y sticker money garantizado, pero lo sacrificaron apostando todo al Valorant. Ahora se quedan sin nada.
La decisión de abandonar CS por Valorant parecía inteligente en su momento. El ecosistema de Riot ofrece más estabilidad económica, stipends anuales y participación en skin sales. Pero para conseguir esos beneficios tienes que rendir, y Apeks no solo no rindió: fueron el peor equipo de toda la liga.
El mensaje detrás del fracaso
El caso de Apeks manda un mensaje claro al resto de equipos de Ascension: llegar no es suficiente, hay que mantenerse. El sistema de partnerships no es una garantía de permanencia, es un examen continuo. Y si suspendes, te vas a casa sin contemplaciones.
También pone el foco en los problemas del tier 2 europeo. Mientras en otras regiones los equipos de Ascension han conseguido mantenerse competitivos, en EMEA ha sido un disaster class generalizado. Solo G2 en Americas ha conseguido no solo mantenerse, sino brillar.
El comunicado de Apeks acaba con una frase que suena a epitafio: «El sistema actual ya no se alinea con las condiciones que nos llevaron inicialmente a invertir en este espacio». Traducido: vinimos a ganar dinero, no a quemarlo. Y después de un año perdiendo todo lo que se podía perder, han decidido que ya es suficiente.
Apeks se va de Valorant sin pena ni gloria, dejando un hueco que otros llenarán rápidamente. En los esports, como en la vida, no hay sitio para los sentimentalismos. Rindes o desapareces.