La LEC ha anunciado en redes sociales que cambiará el controversial formato del split de verano tras multitud de críticas de los espectadores.
La LEC arrancó 2025 con una apuesta ambiciosa. Tres splits, formatos distintos y cero puntos de campeonato: invierno, primavera y un Summer Split radicalmente reformado, esta vez sin Season Finals, todo decidido en Madrid. Pero ahora, apenas unos meses después del estreno, Riot ha admitido que este nuevo Summer Split necesita un ajustee. Y no es una corrección menor: han decidido eliminar el controvertido formato que había dividido al público y generado malestar en la comunidad.
Un formato que no gustó
Todo empezó en enero, cuando Riot anunció que cada split (invierno, primavera y verano) coronaría un campeón diferente, sin depender de los puntos acumulados. El objetivo era claro: darle más ritmo, más frescura y más oportunidades a los equipos para brillar en el ciclo competitivo. El Summer Split fue la joya de la corona: dos grupos de cinco equipos, enfrentamientos al mejor de tres, playoffs de doble eliminación, todo sin un Season Finals como antes. El campeón de este split llevaría directamente uno de los tres billetes europeos para Worlds.
Al principio, la comunidad respiró expectación. Más mejores de 3, menos mejores de 1, más emoción… parecía justo lo que se había pedido. Pero no tardaron en aparecer los problemas. La confusión llegó pronto: ¿qué formato aplicaba cada split? ¿Cómo se determinaban los clasificados? Ni los equipos ni los fans tenían claro por dónde iba la temporada. Algunas decisiones se sintieron improvisadas y, sobre todo, los partidos parecían carecer de esencia.
Reacción tardía… pero obligatoria
Tan pronto como arrancó el Summer Split, la presión creció. Riot decidió volver a poner en marcha criterios clásicos de desempate: el «Head-to-Head Game Score» volvió al reglamento a mitad de la fase de grupos, cuando ya había causado debates por su eliminación inicial. Esa corrección, aunque acertada, se sintió tardía y puso en evidencia que el diseño original no había sido lo suficientemente robusto.
A esto se sumaron las voces críticas de jugadores, analistas y parte de la comunidad. Muchos afirmaban que el formato complicaba la planificación a largo plazo de los equipos y empujaba a ajustes de roster apresurados o estrategias superficiales. El cambio repentino también puso en jaque la integridad competitiva: ¿podía una norma alterarse una vez iniciado el torneo?
¿Qué pasará ahora?
Con la voz del público alto y claro, Riot ha dado un paso atrás. Confirmaron que este formato de Summer no seguirá, al menos no en su forma actual. Todavía no hay detalles sobre cómo será el nuevo modelo, pero las señales apuntan a una estructura más lineal, previsibilidad en las reglas y recuperación de elementos clásicos que permitan que los equipos se preparen con una hoja de ruta clara.
Esto implica volver a formatos estándar, combinar bo3 con equilibrio y quizás replantear la relevancia de cada split. La sostenibilidad competitiva vuelve al centro.
Más allá de los cambios: una oportunidad de reset
La decisión de retirar el formato no es un retroceso, sino un gesto de humildad. Reconocer que algo no funciona es el primer paso para mejorarlo. La LEC tiene potencial, talento y seguidores, pero necesita credibilidad. Lo que está en juego es más que un trofeo: es recuperar ritmo, narrativa y confianza en su sistema.
Los equipos ya no quieren sorpresas en las reglas. Quieren una estructura que los reconozca, les dé espacio para crecer y permita que el juego hable sobre el escenario, no en el papel.
Mirando al futuro con prudencia
Este cambio llegará justo cuando el Summer Split sigue activo. Los fans necesitarán claridad, explicaciones y, sobre todo, resultados coherentes. Si Riot logra acompañar esta corrección con una comunicación transparente y un calendario sensato, podríamos estar ante un punto de inflexión en la percepción de la liga.
LEC renuncia a un formato que buscaba innovación, pero entendió demasiado tarde que la innovación no puede sacrificar el fundamento básico del juego: entender lo que está en juego, cómo competir y cuándo. Ahora queda ver si lo que viene capta esa emoción, sin confusiones, y devuelve a la liga su sello: excelencia competitiva con identidad clara.